Ego solus ipse III: De la pantalla al rendez-vous.

Internet, ese gran gigante. Yo pertenezco a la generación que nació ya casi enchufada; desde que tengo uso de memoria ha habido en casa un ordenador con acceso a Internet -más o menos rápido-, destinado a hacer trabajos, buscar información y perder masivamente el tiempo. He crecido, por así decirlo, de la mano de Internet.

Y algo que es inevitable en Internet es encontrarte gente, pues somos los “habitantes” de la red. A lo largo de los años que he ido utilizando Internet me he encontrado con tipos muy diferentes de personas virtuales, con las que, en ciertos casos, he congeniado.

Esto ocurrió cuando empecé mis andanzas en los foros, pero se ha dado con mucha más frecuencia desde que caí en Twitter. ¿Y por qué? Porque Twitter es una red social, lo que implica una cierta interacción, pero puedes usarla como te apetezca. Puedes limitarte a seguir a gente conocida y ya está, pero también puedes empezar a seguir a gente a la que no conoces simplemente porque te interesan las cosas que dicen (o que pían).

No falta la gente que salta inmediatamente diciendo que eso es peligrosísimo, que nunca se sabe quién hay detrás de la pantalla, y sí, tienen razón. En parte. Es decir, si te arriesgas a dar datos personales a las primeras de cambio al primero que te menciona, sí, puede que tengas algún problema, pero es que Internet es como todo: hay que utilizarlo con cabeza. Y si lo haces puedes conocer a gente increíble. La gente… aquí es donde yo quería llegar: la desvirtualización.

Pese a que, como he comentado arriba, el conocer a gente por Internet tiene ciertos riesgos, considero que teniendo cuidado y sabiendo lo que haces, puedes llevarte muchísimas experiencias muy positivas. Personalmente he conocido a personas con las que posteriormente he quedado en persona y con las que ahora tengo relaciones de amistad; sin embargo todas tienen algo en común: viven en mi ciudad y es mucho más fácil el contacto.

El sábado pasado, así, fue cuando desvirtualicé a una buena amiga que vive en Barcelona. Y creedme, queridos detractores de las amistades por Internet: la sensación que te embarga cuando tienes a tu lado por fin a alguien con quien antes solo te habías comunicado a través de una fría pantalla de ordenador es increíble.

Y es que, en mi opinión, Internet es muchas veces la “cura” a la superficialidad. No sabes ni te importa cómo es la persona físicamente, simplemente lo que dice, cómo lo dice y cómo es en sí misma.

Si tenéis la oportunidad, os recomiendo que desvirtualicéis a cuantos ciber-amigos podáis: os llevaréis recuerdos fantásticos, una amistad un poquito más consolidada y una tonelada de caramelos japoneses… ¿o eso fue solo en mi caso?

Esta entrada, por supuesto, se la dedico a @painisred y al gran día que pasamos juntas en Barcelona. ¡Muchas gracias por todo, Bárbara!

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2 pensamientos en “Ego solus ipse III: De la pantalla al rendez-vous.

  1. Es que, realmente, puedes llegar a conocer mucho a una persona cuando hablas con ella por internet. Leer a alguien diá a día en su Twitter, con los momentos álgidos y de bajón, sus intereses, su humor… te acerca mucho a alguien. Y en este punto la desvirtualización es el culmen de algo muy bonito que se ha ido gestando. Yo, como tú, he conocido a muy buena gente gracias a la red.

    • Desde luego. En efecto existe un factor de riesgo, sí, pero solo cuando no tienes cuidado ni piensas lo que dices. Realmente es lo que tú dices: ver en persona a alguien con quien llevas mucho tiempo hablando y a quien aprecias es realmente bonito. ¡Y yo lo viví hace poco!

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