Rincón lingüístico V: Filología.

¿No os parece, queridos lectores, que la etimología es una disciplina verdaderamente precisa y útil? Gracias a ella no solo podemos conocer el significado de una palabra, sino también su origen, lo cual nos permite echar un vistazo a la realidad lingüística y sociocultural de la época.

Gracias a la etimología sabemos, por ejemplo, que salario (sinónimo de sueldo o estipendio) viene del latín salarium (pago de o por sal), ya que en la época del Imperio Romano habitualmente se pagaba a los soldados con sal, una sustancia valiosa, pues era uno de los pocos métodos que existían para conservar la carne.

Pero en esta ocasión quisiera centrarme en otra de las maravillas de la etimología, y es el término filología.

El vocablo viene del latín philologĭa, quien a su vez deriva del griego φιλολογία. Centrándonos en el origen griego de la palabra, se divide en dos: φιλία (filia), cultismo para “amistad” y traducido habitualmente como gusto o amor, y λογία (logía), que tiene como traducción “ciencia o estudio”, pero en este caso se emplea una traducción alternativa; “palabra o discurso”. Es decir, que “filología”, literalmente, significa amor por las palabras.

Y no es para menos, pues, ¿para qué es la lengua si no es para ser amada? Es una herramienta para crear arte y un arte en sí, pues no hace falta menos sensibilidad para apreciar la belleza de un poema de Neruda que para admirar la Noche estrellada de Van Gogh o el Nocturno de Chopin.

Pecando -una vez más- de ponerme filosófica, he de confesar que siempre he pensado que lo único perfecto del ser humano es el Arte. El Arte con mayúsculas, en efecto, pues no hay error ni vicio en un texto verdaderamente hermoso, como no lo hay en una pieza musical que hace brotar lágrimas en los ojos de quien la escucha.. Sin embargo, he de hacer un inciso aquí: en cuanto a técnica, no todo lo correcto es artístico, ni todo lo artístico es correcto. En absoluto. Uno puede escribir un texto que esté perfectamente cohesionado y construido sin una sola falta de ortografía, y que éste sea plano, insulso o simplemente demasiado común para emocionar.

Diseccionar, analizar y profundizar en una lengua. Estos son, según tengo entendido, los objetivos principales de la filología. Comprender y dominar el español (en mi caso), ser capaz de emplearlo a mi antojo, devorar hasta la indigestión todo conocimiento relacionado, ser capaz de ver lo vivas que están las palabras, sentarme a observar, no sin deleite, los entresijos del latín y del griego, obtener, por puro hedonismo, el placer de paladear palabras bien contextualizadas en una frase.

¿Y aún me preguntan algunos que por qué quiero estudiar Filología?

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2 pensamientos en “Rincón lingüístico V: Filología.

  1. Navegante inquieto 02-13 | Adrián Perales

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